EDIFICACIÓN ESPIRITUAL CRISTIANA EN GRACIA Y VERDAD

ABIMELEC (W. W. Fereday)

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ABIMELEC

 

Jueces 9

 

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y  han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

 

LBLA = La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, Usada con permiso.

NBLH = Nueva Biblia de los Hispanos, Copyright 2005 by The Lockman Foundation, Usada con permiso.

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H. B. Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza).

 

 

El Espíritu de Dios ha atraído nuestra atención, en las Escrituras del Antiguo Testamento, a varios hombres que prefiguran indudablemente al hombre de pecado venidero; y entre estos, Abimelec, el hijo de Gedeón, ocupa un lugar solemne. Él fue de una índole muy diferente a la de su padre, pues Gedeón fue un hombre de fe y ocupa un lugar honroso en la lista de Dios como es presentada en Hebreos 11. Tuvo la gloria de Dios ante él como su objetivo; y amó al pueblo de Jehová, y gimió a causa de su bajo estado. Fue, por tanto, un instrumento adecuado para ser usado por Dios, y Él le usó poderosamente para la derrota total de Madián, de tal manera que nunca más volvieron a levantar cabeza. "Y reposó la tierra cuarenta años en los días de Gedeón." (Jueces 8:28).

 

El hijo, ¡lamentablemente! fue movido por un motivo diferente. En cuanto fue juez, muerto su padre, reunió a la familia de su madre, y les instó a usar, a su favor, la influencia que ellos tenían sobre los Siquemitas. La gloria de Jehová y la bendición de Su pueblo no estuvieron ante él; deseó exaltarse a sí mismo —sería rey. ¡Cuán dolorosamente él nos hace recordar a uno de los personajes de Daniel 11! Allí, el Espíritu de Dios, después de hablar a Daniel acerca de varias alianzas y conflictos entre los reyes de Siria y Egipto (y una parte de la profecía ha recibido cumplimiento), introduce abruptamente al terrible rey de los días postreros. Él pasa enteramente por alto al período actual de la iglesia, el cual nunca es el tema de la profecía del Antiguo Testamento, y fija la atención en el tiempo del fin.

 

"El rey hará lo que le plazca, se enaltecerá y se engrandecerá sobre todo dios, y contra el Dios de los dioses dirá cosas horrendas; él prosperará hasta que se haya acabado la indignación, porque lo que está decretado se cumplirá." (Daniel 11:36 – LBLA). Este es el Anticristo de 1ª. Juan capítulos 2 y 4, el hombre de pecado, el hijo de perdición, de 2ª. Tesalonicenses 2; pero en Daniel 11 le tenemos en su carácter local y político, el rey voluntarioso y que se exalta a sí mismo en la tierra gloriosa. Ahora bien, el Señor ha declarado que el "que se ensalce, será humillado, y cualquiera que se humille, será ensalzado" (Mateo 23:12 – LBLA), declaración cuya verdad Abimelec demostró, así como también lo hará el impío antitipo del futuro. El hijo de Gedeón se abrió camino mediante bellos discursos, e será igual con el hombre de Dan. "Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas." (Salmo 55:21). Habrá un aire corderil sobre él; pero en los oídos de los elegidos —que no conocen la voz de los extraños— su voz es la del dragón. (Apocalipsis 13). Antíoco fue otro tipo de él, se abrió camino de manera similar. "Y a aquellos impíos violadores del pacto los inducirá en la apostasía por medio de halagos" (Daniel 11:32 – VM). Mediante todo esto, la mayoría es engañada y arrastrada, como lo fueron los Siquemitas; el remanente, "el pueblo que conoce a su Dios" (Daniel 11:32), es preservado.

 

Abimelec apostató de la adoración de Jehová, la cual su padre había restaurado, y siguió, evidentemente, a Baal-berit (compárese con Jueces 9: 4, 46). Aquí el tipo no logra la exhaustividad, puesto que el que viene hará aún más grave apostasía. No satisfecho con no hacer caso del Dios de sus padres, y hablando cosas espantosas contra el Dios de los dioses (Daniel 11:36 – VM), "se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios." (2ª. Tesalonicenses 2:4). Tenemos aquí la iniquidad humana alcanzando una altura terrible, no alcanzada aún por nadie. Se trata del desarrollo pleno del primer alejamiento: "Seréis como Dios" dijo el tentador (Génesis 3:5). El privilegio y la gloria del hombre es ser dependiente (¿hemos aprendido esto?); el hombre de pecado rechaza absolutamente un lugar tal y reclama para sí el nombre y la adoración debida a Dios —sólo para ser arrojado de su trono usurpado a la ruina eterna.

 

Pronto Abimelec desarrolló una sed de sangre, —tristemente típico del oscuro día cercano. "Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra." (Jueces 9:5). ¡Cuán rápidamente olvidó Israel lo que le debía a Gedeón! Un poder apóstata es, invariablemente, perseguidor de los santos de Dios. Cuando la abominación desoladora sea puesta en el lugar santo (Daniel 11:31; Mateo 24:15), todos deben inclinarse o morir. ¿Quiénes son las almas que están bajo el altar en Apocalipsis 6: 9-11? De los que sufrirán bajo el anticristo por causa de la Palabra de Dios y por el testimonio de ellos, indudablemente. El clamor se elevará de corazones oprimidos, "¿Hasta cuándo, Señor…?" y el clamor es oído. "Porque el que pide cuentas de la sangre derramada, se acuerda de ellos; no olvida el clamor de los afligidos." (Salmo 9:12 – LBLA). Pero no todos perderán sus vidas en el día venidero, así como también no todos la perdieron en el día de Abimelec. Leemos, "Jotam, el hijo menor de Jerobaal, se libró porque se escondió." (Jueces 9:5). Se le permitió dar testimonio: "fue y se paró en la cumbre del monte Gerizim (el monte de bendición; Deuteronomio 27) y expuso solemnemente a Israel la posición de ellos con respecto al usurpador. En su discurso, presenta sucesivamente los tres árboles que son usados constantemente en la Escritura como emblemas de la nación Judía, a saber: el olivo, la higuera, y la vid, todos los cuales rechazaron el dominio ofrecido, aceptado finalmente por la zarza en la persona de Abimelec. Habiendo entregado su mensaje, eminentemente profético, el testigo "huyó, y se fue a Beer, y allí se estuvo por miedo de Abimelec su hermano." (Jueces 9: 7-21). Él es así un tipo de esa parte del remanente Judío que será perseguido por su testimonio, pero que será preservado por un Dios fiel mientras pasa a través de todo hasta el final. Los tales son aconsejados por el Señor Jesús en Mateo 24.

 

La justa retribución sigue a su debido tiempo, "puesto que es cosa justa, de parte de Dios, recompensar con aflicción a los que os afligen", y "si alguno mata con espada, es preciso que él sea muerto a espada." (2ª. Tesalonicenses 1:6; Apocalipsis 13:10 – VM). Fuego salió de los hombres de Siquem para consumir a Abimelec, tal como Jotam profetizara; Gaal hijo de Ebed se ganó la confianza de los traicioneros Siquemitas e hizo que maldijeran a Abimelec, y se rebelaran contra él. Por consiguiente, fuego sale del falso rey para consumirlos a ellos y a la casa de Milo, y, al comienzo, pareció conquistar todo lo que estaba ante él. Pero Dios había decretado su destrucción, y cuando estaba luchando contra la torre de Tebes, con la victoria final casi asegurada, "una mujer dejó caer un pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el cráneo." (Jueces 9:53). Dios no se limita en cuanto a medios; Aquel que entregó a Sísara en manos de una mujer (Jueces 4), pudo usar aquí un instrumento similar, cuando todo lo demás había demostrado ser inútil. "Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos. Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal." (Jueces 9: 56, 57).

 

Y así será con el voluntarioso rey del futuro, el impío y blasfemo perseguidor de los santos de Dios; a quien "el Señor matará con el espíritu de Su boca, y destruirá con el resplandor (la manifestación) de Su venida." (2ª. Tesalonicenses 2:8 - NBLH). El remanente oprimido del pueblo de Dios será liberado cuando se verifique la aparición de Jesús, el verdadero Mesías de Israel, el Rey según el corazón de Dios.

 

William Woldridge Fereday

 

De la revista "Bible Treasury", Años 1894-1895, Vol. 20, Página 178.-

 

Traducido del Inglés por: B.R.C.O: - Abril 2013.-

Título original en inglés:
ABIMELECH, by W. W. Fereday
Traducido con permiso

Versión Inglesa
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