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Edificación Cristiana en Gracia y Verdad

MINISTERIO IDÓNEO (E. Dennett)

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y estas han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

Versión Moderna, traducción de 1893 de H.B.Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza)
 
Versión Reina-Valera Revisión 1865 

Versión Reina-Valera 1909 Actualizada (RVA) (Publicada por Editorial Mundo Hispano).

LBLA (La Biblia de las Américas, Copyright 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, Usada con permiso)
 
Versión Reina-Valera Revisada en 1977 (RVR77), Editorial Clie
 
Biblia de Jerusalén (BJ)

Ministerio Idóneo
 
 

         1 Pedro 2:2 - "desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación."

 

         1 Corintios 3:2 - "Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis." (LBLA)

 

         Hebreos 5: 11-14 - "Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal."

 

         ¿Cuál es el ministerio idóneo para los creyentes en general en la época presente?

 

         Una Escritura citada a menudo en respuesta a esta pregunta es: "desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis." (1 Pedro 2:2). Muchos sostienen que esto significa que la "leche" es el alimento idóneo para el recién convertido. Sin decir nada del carácter de la palabra utilizada (que, no obstante, es muy difícil de traducir), el punto en la Escritura es, sencillamente, que del mismo modo que los niños recién nacidos desean leche, el creyente debería anhelar la Palabra de Dios. Se trata, en primer lugar, de una cuestión de apetito; y en segundo lugar, nos dice que así como la leche es el alimento adecuado para el niño recién nacido, así es la Palabra de Dios para los santos. Esto es lo que el Espíritu de Dios enseña por medio de esta Escritura, y esto es más evidente si nosotros añadimos las palabras, que ahora son generalmente aceptadas como una parte de la revelación (N. del T.: como se traduce en la mayoría de las versiones de la Biblia en Castellano), - "para que por ella crezcáis para salvación." De esta manera, es alimentándonos de la Palabra de Dios que nosotros crecemos, y seguimos creciendo, para completa salvación.

 

         Si nos volvemos ahora a otro pasaje hallaremos más luz sobre nuestro asunto. El apóstol Pablo, escribiendo a los Corintios, dice, "Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis, porque todavía sois carnales. Pues habiendo celos y contiendas entre vosotros, ¿no sois carnales y andáis como hombres?" (1 Corintios 2: 2, 3 - LBLA). Es claro, en este caso, que el apóstol alimentó a estos creyentes con "leche" debido a su mala condición; que él deploraba la necesidad de hacerlo así; y que si ellos hubiesen respondido más plenamente a la gracia y al amor de Dios en la redención, él los habría alimentado con "alimento sólido", y no con "leche." Asumir, por tanto, que los santos necesitan "leche" es proceder sobre la suposición de que ellos están en un estado igual al de los Corintios; y hacer provisión para ello es incluso fomentar la condición que todos deberían deplorar. Aprendemos, además, que el ministerio idóneo para una asamblea puede ser enteramente inadecuado para otra; y bien se podría recalcar la pregunta sobre los corazones de los maestros en un momento como el actual, acerca de si ha habido el suficiente ejercicio de discernimiento espiritual, en cuanto al estado de las almas, que sirva como guía para el ministerio de ellos. Nada es más claro de que sería un absoluto error repartir la verdad entregada a la asamblea en Éfeso a una asamblea como la de Corinto, o la verdad dada a una asamblea de carácter Corintio a una asamblea como la de Éfeso.

 

         Otra Escritura puede ser citada para ayudarnos en nuestra investigación. Comenzando a hablar de Melquisedec, el apóstol hace un paréntesis para añadir, "Respecto de quien tenemos mucho que decir, y difícil de expresarse; por cuanto habéis venido a ser tardos, para oír. Porque debiendo de ser ya maestros de otros, a causa del tiempo que habéis creído, tenéis necesidad que alguien os enseñe otra vez a vosotros cuáles sean los primeros rudimentos de los oráculos de Dios; y habéis venido a ser como los que necesitan de leche, y no de alimento sólido. Pues cada uno que usa de leche, está sin buena experiencia de la palabra de justicia; porque es un niño. Pero el alimento sólido es de los hombres hechos; es decir, de aquéllos que por medio del uso, tienen sus sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal. Por lo cual, dejando ya los principios elementales de la doctrina de Cristo, pasemos adelante a la perfección de su enseñanza." (Hebreos 5: 11-14; Hebreos 6:1 - VM).

         Hay aquí varios puntos que necesitan nuestra muy viva atención. El apóstol se lamenta sobre la inhabilidad de los santos para recibir la verdad que él tenía que comunicar. Cuando por el tiempo que habían sido Cristianos ellos deberían haber sido maestros, fue necesario retroceder a los rudimentos de la verdad; pues ellos habían llegado a ser tales como para tener necesidad de leche - demostración de que ellos eran torpes en el uso de la Palabra, y que su crecimiento se había atrofiado. Ellos aún eran niños, y de ahí la exhortación fervorosa con que el capítulo 6 comienza. En una palabra, estos queridos santos no tenían la voluntad de ir adelante; y, ¿quién que tuviera la mente de Cristo podría satisfacerse con una condición semejante? ¿Qué maestro podía aceptar calmadamente el estado de ellos, y seguir alimentándoles con leche, como si nada más fuera necesario?

 

         Ciertamente nosotros hacemos bien en poner atención a estas palabras solemnes de advertencia; pues, ¿no podrían estar dirigidas con igual razón a muchos creyentes en este día? ¿Acaso no hay cientos - no, miles - que nunca se preocupan por nada más allá del evangelio? Sería triste verdaderamente si algún santo de Dios dejara de tener comunión con las buenas nuevas de la gracia de Dios. Aquello que ocupa el corazón de Dios bien puede ocupar el corazón de Su pueblo. Pero esto no implica que nos alimentemos nada más que del evangelio o de los sencillos rudimentos de la verdad. De ninguna manera; pues nosotros necesitamos a Cristo en todo carácter, aspecto, y cargo en que Él es presentado; y si fallamos en reconocer esto, nos atrofiaremos tan rápidamente como esos creyentes Hebreos.

 

         Con seguridad se responderá, «Pero recuerden cuántos nuevos convertidos hay. Estos son verdaderamente niños, y ¿no los alimentarían ustedes con "leche"?» La Palabra de Dios es nuestra única guía, y tenemos, a lo menos, dos ejemplos, del modo en que el Espíritu de Dios ministra a los tales. Las epístolas a los Tesalonicenses fueron escritas poco después de que la Iglesia se había formado allí - ambas epístolas probablemente dentro del transcurso de un año después de que los santos se habían vuelto a Dios de los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a Su hijo (1 Tesalonicenses 1: 9, 10). ¿Y qué encontramos? En la primera epístola tenemos el regreso de nuestro bendito Señor presentado en cada variedad de aspecto, y esto diferenciado también de Su venida al mundo, además de una gran cantidad de enseñanza práctica para la edificación de estos santos en su santísima fe. En la segunda epístola el apóstol va aún más allá, y enseña el carácter pleno de la aparición de Cristo, la verdad del hombre de pecado, el hecho bendito de que la Iglesia debe ser sacada de esta escena antes que este hijo de perdición sea revelado, etc. Ahora bien, estos asuntos escasamente pueden ser tildados de asuntos rudimentarios: pero fueron pensados para la enseñanza y consuelo de estas "niños", y realmente les eran necesarios para el entendimiento del Cristianismo.

 

         Tenemos otro ejemplo en la primera epístola de Juan. Al dividir toda la familia de Dios en padres, jóvenes, e hijitos (niños) (1 Juan 2:13), ¿de qué manera se dirige él a esta última clase, los más jóvenes de los hijos de Dios? "Hijitos", él comienza, "ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, etc." ( 1 Juan 2:18). Él prosigue entonces a señalar el peligro que surge del hecho de que muchos anticristos ya habían aparecido. Él los pone en guardia dándoles las marcas del anticristo, y los conduce a la fuente de su seguridad al tener ellos la unción del Santo y la Palabra de Dios. Es, de hecho, una notable correspondencia con la enseñanza de Pablo en 2 Tesalonicenses.

 

         Aquí tenemos, entonces, sabiduría divina para guiarnos en enseñar a "niños" en la fe. Ellos deben ser nutridos con la Palabra de Dios; deben ser fortalecidos contra el peligro por las revelaciones y advertencias que ella proporciona; y deben tener un Cristo completo - Cristo revelado en todo lo que Él es en Sí mismo, en todo lo que Él es para Dios, y en todo lo que Él es para ellos - para que ellos puedan crecer, por medio de eso, para salvación. Esto es una cosa muy diferente de ocuparlos con preguntas y controversias en lugar de Cristo; y, se puede añadir, que el mantenimiento de la sencillez en la forma de enseñanza es enteramente consistente con la conducción de almas al conocimiento de su porción en Cristo, así como de los peligros de su senda. No dudamos en decir que la deserción de muchos recién convertidos, y la rendición de muchos más a las influencias del mundo, pueden ser rastreadas hacia atrás, en muchos casos, hasta nuestro fracaso en proporcionarles el alimento idóneo. Conociendo apenas algo más allá del perdón de pecados, ellos tienen poco interés en las Escrituras, y así son descuidados los medios de su crecimiento y seguridad.

 

         El orden doctrinal de las epístolas refuerza la misma lección. Romanos indudablemente debería ser llamada la epístola elemental, pero ¿cuántos se detienen en Romanos 5:1? Y, ¿cuántos aprenden la lección de Romanos 6? O, si la aprenden doctrinalmente, ¿acaso no hay muchos que nunca pasan experimentalmente a través de Romanos 7, de modo de entrar en el disfrute de la riqueza de bendición contenida en Romanos 8? Pero Colosenses es una etapa más allá de Romanos, y Efesios está, nuevamente, más allá de Colosenses; y es cierto que un Cristiano Filipense no puede ser contemplado en este mundo sin haber aprendido la verdad de la primera epístola mencionada. ¿Han de ser retenidos para siempre de los santos estos tesoros divinos? ¿Hemos de renunciar, incluso para los niños, a la verdad de la muerte y resurrección con Cristo? De ser así, los fundamentos del Cristianismo se han perdido, y nosotros retrocederíamos fácilmente - y rápidamente - al terreno Judío y a una experiencia Judía.

 

         !Que el Señor haga que todos nosotros seamos, cualquiera sea nuestra fase de crecimiento, cada vez más deseosos de seguir adelante, a fin de que podamos alcanzar aquello para lo cual también fuimos alcanzados por Cristo Jesús! (Filipenses 3:12 - LBLA)

 

E. Dennett.

 

Christian Friend, vol. 11, 1884, p. 38.

 

Traducido por: B.R.C.O. - Mayo 2007.-

Título original en inglés:
SUITED MINISTRY, by Edward Dennett 
Traducido con permiso
Publicado por:
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Les@STEMPublishing.com