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ESPERAOS UNOS A OTROS - El Mal del Individualismo (F. B. Hole)

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Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y  han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

 

BTX = Biblia Textual, © 1999 por Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

JND = Una traducción literal del Antiguo Testamento (1890)y del Nuevo Testamento (1884) por John Nelson Darby (1800-82), traducido del Inglés al Español por: B.R.C.O

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H.B.Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza)

 

ESPERAOS UNOS A OTROS

 

 

El Mal del Individualismo

 

 

         Así como es necesario evitar el sectarismo, si queremos andar en comunión según el modelo del apóstol, entonces es necesario asimismo rechazar el individualismo, el cual es, en algunos aspectos, el extremo opuesto.

 

         Para despejar posibles malentendidos, afirmemos nuevamente que nosotros aceptamos plenamente la declaración, repetida a menudo, de que en los días cuando la unidad y el orden exterior de la iglesia profesante se han quebrantado, la senda de fe conviene a un individuo; mediante lo cual queremos decir que se trata de una senda a la que se debe entrar, y que se debe mantener, en la energía de una fe individual. Los versículos en 2 Timoteo 2: 19-22 son clara evidencia de esto, a saber:

 

"Sin embargo el fundamento de Dios se mantiene firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de la iniquidad todo aquel que nombra el nombre de Cristo. Empero en una casa grande, hay no solamente vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro: y algunos son para honra, y otros para deshonra. Si pues se purificare alguno de éstos [es decir, de estos vasos o personas], será un vaso para honra, santificado, útil al dueño, y preparado para toda obra buena. Mas huye de las pasiones juveniles, y sigue tras la justicia, la fe, el amor, la paz, con los que invocan al Señor con corazón puro." (2 Timoteo 2: 19-22; VM).

 

         Las responsabilidades y privilegios sobre los que se insiste allí reposan sobre "todo aquel" "alguno" o mejor traducido "si un hombre" (versículo 21), y el pasaje completo no es dirigido a una iglesia, sino a Timoteo, un individuo fiel, y, por consiguiente, cuando se obedece el versículo 22, aquellos que siguen así la justicia, la fe, el amor y la paz sólo son miembros individuales del cuerpo de Cristo que caminan juntos en la verdad.

 

         En todo eso estamos plenamente de acuerdo, y no obstante, se debe sostener también con igual claridad, que tales miembros del cuerpo de Cristo que están juntos así sólo andarán en la verdad en la medida que ellos sean gobernados por ella en su integridad. Ignorar la verdad en cuanto a la Iglesia de Dios no servirá de nada.

 

         Asumamos que tal reunión de santos existe delante de nosotros. Nosotros les señalaríamos entonces que, en primer lugar, ellos no deben asumir ser lo que no son. Ellos no son la Iglesia, ni tampoco ellos son una Iglesia, en el sentido de ser un cuerpo corporativo con una constitución propia. Ellos son sencillamente miembros del cuerpo de Cristo (el cual es la Iglesia) que tiene por objeto congregarse y andar conforme a su constitución original.

 

         Pero, en segundo lugar, deberíamos señalar que la ruptura y el fracaso que ha sobrevenido no los ha relevado, de ningún modo, de la responsabilidad de andar conforme a todo lo que la Escritura indica que es la voluntad del Señor para Su Iglesia. Nosotros no estamos en libertad, si hemos de obedecerle y agradarle a Él, de afirmar nuestra acción individual, o juicio, o ministerio, hasta la anulación de la comunión práctica en estas cosas, sea ello la persona individual o la reunión individual de los santos.

 

         Los creyentes en Corinto, tal como el Apóstol Pablo les escribió, eran carnales y andaban como hombres, por consiguiente, ellos habían caído en el sectarismo formando escuelas de opinión alrededor de líderes favoritos. Es igualmente claro que, igualmente, ellos se estaban afirmando a ellos mismos como individuos de una manera equivocada y que ese individualismo estaba obrando el caos en medio de ellos. Señalaremos ahora las evidencias del obrar de este principio falso que tenemos en la Primera Epístola a los Corintios.

 

         En 1 Corintios 10, la cuestión de la asociación con ídolos y la idolatría está siendo discutida. El apóstol comienza con la historia de Israel como el pueblo profeso de Dios, y muestra cuán ruinosas habían demostrado ser tales asociaciones en el caso de ellos. Esto conduce a la exhortación del versículo 14. Desde el versículo 15 en adelante, el apóstol apela a ellos sobre el terreno de lo que se expone en la Cena del Señor. El carácter verdadero de la copa y del pan es que ellos señalan la sangre y el cuerpo de Cristo; y además de Su sangre y cuerpo, ellos son la comunión. Todos nosotros participamos de aquel pan como un cuerpo (versículo 17) no como muchos creyentes individuales. Tenemos aquí la Cena del Señor vista en su naturaleza y relevancia abstractas, y el individualismo es claramente excluido en conexión con ella.

 

         En 1 Corintios 11:17, el apóstol lleva más allá su ministerio correctivo y se vuelve a los errores y abusos que estaban entre ellos cuando se reunían en conjunto - sus asambleas. Debemos distinguir, obviamente, entre la iglesia en Corinto y sus reales reuniones en aquel carácter. A través de todo este escrito nosotros usamos la palabra "iglesia" para lo primero y reservamos la palabra "asamblea" para lo último. Los santos en Corinto se reunían algunas veces en relación con el ministerio de los siervos del Señor - por ejemplo, a escuchar a Apolos y a recibir ayuda a través de él (Hechos 18:2) - estas reuniones no eran 'reuniones de asamblea' en el sentido en que nosotros usamos ahora la palabra, (pero ellas eran) es decir, reales convocatorias de la iglesia como tal en sujeción a la Cabeza resucitada de ellos actuando por Su Espíritu en medio de ellos. La iglesia podría reunirse así para disciplina (1 Corintios 5), para comer la Cena del Señor (1 Corintios 11), para ministerio para edificación, exhortación y consuelo (1 Corintios 12 y 1 Corintios 14: 1-5), para orar y adoración (1 Corintios 14: 9-17).

 

         Antes que nada, entonces, en relación con sus asambleas, él se vuelve a los grupos que existían entre ellos y que eran claramente visibles cuando ellos se reunían "como asamblea." (1 Corintios 11:18). Este sectarismo puede resultar en grupos selectos de una clase muy rígida y exclusiva, agrupados alrededor de maestros o predicadores escogidos, pero ello está, evidentemente, relacionado muy de cerca con el individualismo, por cuanto este individualismo surge de un sentido exagerado de la importancia del individuo que es hecho el centro del grupo. Ello termina en santos 'asidos' del líder del grupo más que 'asidos de la Cabeza.' (Colosenses 2: 18, 19).

 

         En 1 Corintios 11:20, el apóstol se vuelve a la asamblea participando de la Cena del Señor. Había graves abusos, pero estamos ahora solamente preocupados de señalar que al comer lo que ellos profesaban ser la Cena del señor, ellos estaban comiendo realmente "cada uno . . . su propia cena." (1 Corintios 11:21). Ellos individualizaron de tal manera ese memorial sagrado que se convirtió en una escena de desorden impropio, cada uno comiendo por sí mismo. De ahí el mandato del apóstol en el versículo 33, "Así que, hermanos míos, . . . , esperaos unos a otros."

 

         Todo esto es extremo y horroroso, y sería totalmente inexcusable si estuviese ocurriendo ahora que nosotros tenemos la Palabra de Dios en nuestras cabezas en una manera que los Corintios no la tenían. Aun así, nosotros debemos velar contra los trabajos más sutiles de la misma cosa. Nosotros, de hecho, partimos el pan y bebemos la copa individualmente, pero lo hacemos como aquellos que pertenecen al un cuerpo, de acuerdo con el un pan del cual participamos.

 

         En 1 Corintios 12, el don o las manifestaciones del Espíritu están en cuestión. Estos se encuentran en diferentes miembros del cuerpo como el Señor en Su sabiduría deseó ordenar, pero ellos eran dados a individuos en la perspectiva del todo. "A cada uno empero le es dada la manifestación del Espíritu para el provecho de todos" (1 Corintios 12:7 - VM) y ese provecho es el provecho de todo el cuerpo tal como los versículos siguientes muestran.

 

         Ahora bien, si el miembro dotado va a estar absorto, su propia importancia que se formaría naturalmente por la posesión de un don, y la autocomplacencia que podría guiarlo en el uso de él, él debe estar completamente bajo el dominio del Amor Divino. De ahí el maravilloso capítulo 1 Corintios 13, el cual entra como un paréntesis.

 

         1 Corintios 14 retoma el hilo de 1 Corintios 12 y nos da una vislumbre de las asambleas Corintias para el ministerio, la oración y la alabanza. El individualista se levantaba y hablando en una lengua desconocida, él se edificaba a sí mismo (1 Corintios 14:4) mientras que el propósito Divino en la asamblea era que la Iglesia debía ser edificada.

 

         El versículo en 1 Corintios 14:26 es muy iluminador. En las asambleas, cada uno de ellos tenía un salmo, una doctrina, una lengua, una revelación, una interpretación. Los versículos siguientes dan la instrucción que regula el uso de estos dones, y de estos versículos, y del versículo 31 en particular, entendemos que no había nada malo en que cada uno de ellos tuviera algo para contribuir, sino que había libertad para todos, según el Señor podía dirigir en diferentes ocasiones. El problema radicaba, más bien, en ese individualismo que los llevaba a degradar la Cena del Señor comiendo cada uno su propia cena. Ellos degradaban aquello que era la asamblea del Señor, donde Él gobernaba y dirigía por Su Espíritu, a una reunión libre y desordenada de un gran número de individuos cada uno con sus ideas propias y su propia pequeña porción que él deseaba lanzar con impaciencia a la olla común.

 

         La diferencia entre la asamblea funcionando dirigida directamente por el Señor y la reunión individualista del sello Corintio puede ser comparada a la que existe entre una cubrecama de tejido fino de lino y un edredón confeccionado con retazos. La Biblia misma consiste de 66 libros escritos en épocas diferentes por hombre diferentes. Sin embargo, una unidad Divina la impregna porque fue escrita bajo inspiración del Espíritu de Dios. Una unidad similar de ministerio, así como de oración o adoración, será discernible en la asamblea controlada en sus actividades por el Espíritu de Dios, y mientras más sea controlada así, más será ello discernible.

 

         El Espíritu de Dios debía estar tan completamente en control de la asamblea que si un profeta estuviera de pie, habiéndose levantado, presumiblemente, controlado por el Espíritu, y una revelación adicional hubiese sido hecha a otro profeta que estuviese sentado cerca de él, el primer orador debía aceptarlo de inmediato como una señal de que había llegado el momento para que él se detuviera; y volviéndose a sentar, él debía dar lugar al otro.

 

         Bajo las condiciones existentes del ministerio unipersonal (de un solo hombre), y las formas litúrgicas y las costumbres o tradiciones, que dominan las organizaciones religiosas, toda esta parte de la Escritura ha sido reducida a letra muerta. Pero es tristemente posible tener reuniones de santos aparte de tales restricciones y con libertad de ministerio, y con todo, que ello resulte solamente en reuniones de este tipo individualista Corintio. De hecho, ello debe resultar así a menos que estemos preparados para mantener ante nosotros la verdad de la Iglesia en su comunión y trabajo prácticos. Repetimos, ninguna reunión de santos hoy en día puede ser más que la reunión de unos pocos miembros del cuerpo de Cristo, pero si quisieran ser obedientes, ellos deben actuar, reunidos de este modo, en la luz de toda la verdad de la Iglesia.

 

         Al concluir este breve examen de la Epístola, podríamos observar que el uso de la disciplina y de la exclusión mencionado en 1 Corintios 5 implicaba también la acción de la asamblea. La energía y la acción apostólicas son, de hecho, prominentes en los versículos 4 y 6 de 1 Corintios 5, ya que hasta entonces, las conciencias de los Corintios estaban dormidas, pero la acción final que iba a ser tomada en el versículo 13 era de un carácter asambleario.

 

         La segunda Epístola nos muestra que tal acción fue tomada, y que los "muchos", o la mayoría de los santos, asumieron la tarea (2 Corintios 2:6). Ellos fueron de tal manera movidos a celo por la primera Epístola (2 Corintios 7:11) que la gran mayoría de ellos se reunieron y quitaron al ofensor de su medio. Hoy en día ¡lamentablemente! los santos son, a menudo, tan letárgicos que sólo unos pocos se reúnen para actuar si surge una semejante triste ocasión y el castigo es infligido por los "pocos" más bien que por los "muchos".

 

         Si consideramos ahora por un breve momento de qué manera estas correcciones e instrucciones apostólicas son aplicables para la actualidad, nos daremos cuenta rápidamente de cuánta necesidad hay de atender a estas enseñanzas de 1 Corintios 14. Aún es posible para unos pocos santos reunirse sobre líneas de "asamblea" a través de sólo una fracción de los que componen la Iglesia en su ciudad. Reunidos así, ellos pueden partir el pan, u orar, o esperar en el Señor para el ministerio por medio de dos o tres de Sus siervos - es decir, lo que podemos llamar una 'reunión abierta.' ¿Estamos nosotros libres de individualismo en estas ocasiones? De ningún modo. Cuán frecuentemente notamos que las acciones de gracia y los himnos particulares de alabanza y adoración, siendo muy excelentes considerados ellos mismos individualmente, están, no obstante, muy en desacuerdo con lo que lo que ha precedido o con lo que sigue a continuación, ¡están completamente inadaptados si son juzgados desde el punto de vista de la acción del Espíritu en la asamblea! Cuán a menudo hay momentos de oración cuando la misma petición es expresada una y otra vez por varios hermanos, aparentemente olvidadizos de que el primero que fue guiado a pedirla, lo hizo como siendo la boca de los presentes, a ser ratificada por todos diciendo "Amén" al final de sus peticiones; y eso, por tanto, salvo en ocasiones excepcionales, semejante repetición constante es innecesaria ya que ¡todos ya la han pedido! Con cuánta frecuencia, de nuevo, existe la tendencia a reunirnos, teniendo cada uno su himno, su oración, su porción de la Escritura, ¡y a divulgarlos a toda costa!

 

         Además, tenemos que estar conscientes de que el individualismo toma una forma de la que se ha hablado algunas veces como siendo 'independencia.' Este puede tomar la forma de un santo individual afirmándose a sí mismo, su juicio, sus acciones contra la asamblea donde él se encuentra, o la forma de una asamblea individual actuando en completa indiferencia para con las otras asambleas que andan igualmente en sujeción al mismo Señor, o como no teniendo ninguna relación con ellas.

 

         Algunos podrían objetar aquí que nosotros encontramos poco en la Escritura en cuanto a estos errores. Estamos de acuerdo. El caso de Diótrefes (3 Juan) tiene relación con ello, pero generalmente hablando, estos problemas son los que han afligido a la iglesia en estos últimos siglos. La autoridad apostólica actuaba al principio como un freno a esa forma de individualismo. Nosotros hemos llegado a estar más expuestos a ello en estos últimos días, cuando los santos han intentado una vez más andar conforme a la verdad pero sin otra autoridad apostólica en medio de ellos que los escritos apostólicos, y aun sin ancianos designados como al principio. La posición de ellos es similar a la de los Judíos que regresaron a Jerusalén bajo Zorobabel, Nehemías y Esdras, quienes no tenían rey y contaban con un sacerdocio muy imperfecto. Ellos habían perdido estos factores externos, y habría sido una locura, si acaso no algo peor, haber asumido poderes que ellos no poseían, ordenando por cuenta de ellos un rey y más sacerdotes. La pérdida de estos factores externos no los eximió, no obstante, de la obediencia a toda la ley.

 

         Por eso hoy en día, nos avenimos, nosotros tenemos especial necesidad de gracia y sabiduría en este asunto. No tenemos ningún deseo de obstaculizar a los siervos del Señor, pero ellos deben recordar que son miembros del cuerpo de Cristo, y que si ellos profesan estar andando, con tantos como estén disponibles, en una senda de obediencia a la verdad completa de la Iglesia, ellos deben mantener estas cosas en mente. Lo que es correcto para el individuo es también claramente correcto para la reunión individual de santos. Nosotros debemos evitar cuidadosamente, por lo tanto, la posición de independencia que es llamada comúnmente 'Congregacionalismo.'

 

         Es perfectamente cierto que fracasos han ocurrido frecuentemente en el pasado con santos individuales y con reuniones individuales en cuanto a estas cosas, y si el Señor tarda en venir, ellos ocurrirán nuevamente. «Entonces», se preguntará, «¿qué hemos de hacer?»

 

         Nuestra responsabilidad es actuar bajo el Señor, es decir, en obediencia a Su Palabra. Poderes de disciplina aún quedan para los santos colectivamente, tal como se indica en Romanos 16; 17 y 18; 1 Tesalonicenses 5:14; 2 Tesalonicenses 3: 6, 14, 15. Incluso en el mismo caso flagrante de Diótrefes, el apóstol se contenta con una acción amenazadora, si él viniese o cuándo el viniese. Él no instó a Gayo o a Demetrio para que intentasen ellos mismos una acción contra él. El individualismo o la independencia no se han de enfrentar con contra-independencia. El espíritu de división no puede ser vencido, según Dios, por el espíritu de contra-división. Si en equivocado celo nosotros intentamos enfrentarlo de este modo, corremos siempre el riesgo de hacer que el remedio sea peor que la enfermedad, y de tragarnos un camello entero en nuestros esfuerzos por colar el mosquito.

 

         Al escribir las líneas de arriba, nosotros tenemos plenamente en mente que puede venir un tiempo, según 2 Timoteo 2: 16-21, cuando la acción individual no sólo es permitida en la Escritura, sino que realmente la Escritura la impone. Ese tiempo es cuando el mal, habiendo entrado, es de un carácter tal que vence a la fe atacando los fundamentos. Entonces, asumiendo que este sobrepasa toda acción de la asamblea, el individuo debe actuar por su cuenta en fidelidad a su Señor.

 

         Nosotros debemos nuestra posición, si efectivamente nos reunimos al Nombre del Señor, a tal acción individual en fidelidad al Señor. En la posición nosotros estamos obligados a actuar como gobernados por la verdad completa en cuanto a la Iglesia y a la comunión de los apóstoles ("Y ellos perseveraban en la doctrina y la comunión de los apóstoles, partiendo el pan y en las oraciones." Hechos 2:42 - JND), y no a actuar sobre una base individualista. Si a causa de infidelidad la posición es abandonada o corrompida, entonces, una vez, más la acción individual según 2 Timoteo 2 llega a sernos obligatoria para que un lugar según Dios pueda ser asumido y la pureza personal mantenida.

 

         Tenemos que hacer una aplicación más de la verdad que está ante nosotros. Se ha dicho y se ha escrito bastante durante los últimos quince años en cuanto al carácter no escritural de los 'círculos de comunión'. En la medida que tales 'círculos' son de la clase de círculos que dicen "Yo soy de Pablo" etc., o formados para defender alguna verdad, o verdades, especiales, nosotros estamos muy de acuerdo. Sin embargo, no debemos olvidar que había un círculo de comunión en Jerusalén en el día de Pentecostés. Temprano en la mañana este consistía de cerca de 120 nombres, al caer la noche se expandió a más de 3000. Aquel círculo de comunión era la "comunión de los apóstoles." ("Y ellos perseveraban en la doctrina y la comunión de los apóstoles, partiendo el pan y en las oraciones." Hechos 2:42 - JND).

 

         Más tarde, en Corinto, el 'círculo' Divinamente formado fue puesto en peligro por 'círculos' sectarios no separados aún abiertamente los unos de los otros, sino grupos formados dentro de la Iglesia, siendo esto fruto de su condición carnal. En relación a esto, 1 Corintios 11: 18, 19, son versículos muy iluminadores. "Porque también debe haber" dice al apóstol, "divisiones (o sectas) entre vosotros." (1 Corintios 11:19 - BTX). No hubo ningún "debe" en el caso de los Filipenses o de los Efesios, donde el estado prevaleciente era uno de frescura y poder espirituales. Si los santos andan en la carne, las tendencias carnales deben manifestarse. Pero, por otra parte, tales manifestaciones carnales sólo sirven para poner de relieve a los que adhieren fielmente a lo que es divino y son aprobados así por Dios. Es evidente que había algunos en Corinto que no se adscribirían a ninguno de los estándares de grupo.

 

         Ahora bien, es más que probable que, cuando los grupos de "Pablo" y "Apolos" y "Cefas" se estaban formando en Corinto y algunas de las almas más espirituales y fieles rehusaban unirse en sus movimientos, a los ojos de los observadores descuidados o de mente mundana, parecería que estos estaban formando otro grupo. Pero incluso si ellos encontraban difícil o imposible demostrar que no eran otro grupo más, y vindicarse así ellos mismos, ellos fueron aprobados por Dios y en la opinión del apóstol inspirado. Ellos tenían que satisfacerse con eso.

 

         Por consiguiente, mientras, nosotros no tenemos ningún deseo de formar 'un círculo de comunión' más del que tenemos de formar 'una iglesia', sugerimos que estaría bien averiguar, antes que nada, exactamente qué es lo que las personas quieren dar a entender cuando ellos usan el término 'círculo de comunión', y, en segundo lugar, sugerimos que nosotros debemos hacer muy cierto que el remedio propuesto para los 'círculos' de comunión, contra los cuales se levanta protesta, no es que a cada individuo se le permita formar su propio círculo de comunión. De lo contrario, nosotros sólo estamos practicando el individualismo del tipo Corintio bajo un nuevo disfraz.

 

         Nosotros no queremos 'un círculo' de comunión, sino que lo que queremos es comunión. Es un tesoro precioso. Seamos cuidadosos, por tanto, no sea que como dice un viejo  proverbio, nosotros 'dejemos escurrir el bebé junto con el agua de la bañera.' Los ideales humanos se incrustan frecuentemente sobre la verdad. Al descartar la incrustación es excesivamente fácil dejar que la verdad se deslice. Más bien, "esperaos unos a otros" como manda la Escritura.

 

F. B. Hole

 

(Extraído de "Scripture Truth Supplement" en la Circular de Junio 1966.-

 

Traducido del Inglés por: B.R.C.O. - Diciembre 2010.-

Título original en inglés: 
"TARRY ONE FOR ANOTHER - The Evil of Individualism", by F. B. Hole
Traducido con permiso
Publicado por:
www.STEMPublishing.com
Les@STEMPublishing.com

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