VIDA CRISTIANA (1953 a 1960)


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LOS TEXTOS FORMALES

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¿Es un principio malo el exigir un texto formal? Ciertamente, yo así lo creo. Nos gozamos en tenerlos, sin duda alguna, mas me parece claro que si he podido entender y comprender la voluntad de Dios, debo hacer su voluntad y seguir su pensamiento, aun no pudiendo encontrar siempre un texto formal. Encuentro malo el principio, porque muy a menudo los creyentes que quieren hacer su propia voluntad en algún punto determinado, piden un texto formal cuando la voluntad de Dios es muy clara y evidente, y justifican su desobediencia por la ausencia de un texto formal.

No dejamos ningún lugar para el progreso en la espiritualidad si solamente regimos nuestro obrar por textos formales que obliguen.

Debemos estar llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, y no hay lugar para ello si solamente tratamos a base de textos formales. Estamos llamados a discernir las cosas excelentes, y es perfectamente claro para mí que si veo la voluntad de Dios, estoy obligado a cumplirla, sin que exista texto formal que lo exija. Un pasaje que muestra esa voluntad, obliga, aun sin existir texto formal para el caso.

Pablo, ha tomado la profecía del capítulo 19 de Isaías como un mandamiento para dirigir su conducta, en la cual profecía no existe ningún texto formal. Se me dirá que él estaba inspirado. Sin duda, él comprendía la Palabra mejor que nosotros, mas esto no es motivo para que desobedezca a la voluntad de Dios cuando la Palabra me muestra esa voluntad sin que haya un texto formal. Pongo un caso para hacer comprender lo que hay de malo en esos principios. Un hijo oye a su padre que ora en la habitación contigua, el cual está pidiendo a Dios por él mismo. Derrama su corazón ante Él, rogando que guarde al hijo de las malas juntas y de los compañeros que le arrastran al mal. El hijo sabe bien que se trata de un lugar donde va a jugar al billar. Le es insinuado que desista de ir a tal lugar. Y él se dice a sí mismo: necesito una defensa formal. ¿Qué dirá un cristiano, un hombre de corazón, de tal hijo? Ahora bien, todo lo que él hace, es pedir una palabra formal, cuando él sabe muy bien lo que su padre quiere.

...En el fondo, la petición no es otra cosa que el mismo principio en sí: Todo lo que no está prohibido está permitido, y si no tengo un texto formal que me dirija, no tengo nada en la Palabra que me obligue...Esta norma abre en sí una ola de inquietudes y errores que son enteramente contrarios a la voluntad de Dios y su pensamiento, tales como los encuentra revelados en la Palabra quien es instruido por el Padre, sin que haya ningún texto formal que hable de ello. No puedo decir otra cosa, que yo miro este principio como malísimo.

Estoy gozoso en tener un texto formal, pero presto a obedecer, si la voluntad es clara por la Palabra, sin que haya uno. Puede comprenderse ahora por qué, por mi parte, el principio que sanciona la demanda de un texto formal, y que dice que, sin un tal texto, no se está obligado a obedecer...

Recuerdo el caso donde se ha pedido un texto formal para la disciplina. Los disidentes han citado el pasaje de 1 Corintios 5:2 como una lista de personas que por su conducta merecen la excomunión. Ahora bien, he aquí que ni el asesino ni el ladrón se citan. Se me puede decir. Mas está escrito "Quitad este malo de entre vosotros". De acuerdo. Esto es suficiente. Mas no tenéis texto formal que decidirá la pregunta. ¿Quién es un malo? Hace falta un juicio espiritual. He dicho ya bastante. Hay casos claros para todos, los casos donde la Palabra de Dios se expresa de manera positiva; mas limitar la obediencia a estos casos cuando la voluntad de Dios es suficientemente conocida, esto no es el temor de Dios.

Suponed el caso de alguna o algún creyente que quieran casarse con jóvenes mundanos. Es una prueba clara de que el corazón, estando alejado de Dios, encuentra su placer en otra parte más que en Cristo, y esto es la fuente de muchas miserias. Yo hago lo que puedo para impedirlo. Se me dice: mostrad un texto formal que os apoye. Cito como prueba de principio: "No os juntéis en yugo con los infieles". Como principio, el pasaje es de toda fuerza para mostrar el mal y la imposibilidad de glorificar al Señor y gozar juntos de su comunión, allí donde el lazo más estrecho debe subsistir. Mas no se quiere ver en esto un texto formal que hable de casamiento. Y se pasa por encima.

Recibir solamente textos formales es negar la necesidad y la ventaja de la espiritualidad para obedecer a Dios y para comprender su voluntad. Se me dirá: Mas así, se nos abandona a la fantasía de los hombres. Respondo: de ningún modo. El Espíritu Santo de Dios conduce a los cristianos, los forma a la imagen del Señor, realiza en ellos todas las cosas en el nombre del Señor Jesús. Cristo es grabado por Él en sus corazones, para hacerles andar de una manera digna del Señor. Aquel que quiera hacer su voluntad conocerá si la doctrina es de Dios o si es un hombre quien habla de su propio fondo. Seguidamente...Todo juicio espiritual, presentado como siendo el pensamiento de Dios, debe ser comprobado por la Palabra escrita. Mas siempre queda la verdad de que hay una espiritualidad que discierne lo que es excelente, sentidos ejercitados que disciernen el bien y el mal.

La denegación del Espíritu es tan falsa como la negación de la Palabra escrita; deben reconocerse el primero y lo segundo. Aquel que pretende servirse de la Palabra sin el Espíritu niega el cristianismo, y aquel que es enseñado por el Espíritu encontrará en la Palabra escrita el conocimiento de la voluntad de Dios allá donde no hay texto que lo exprese formalmente. El Señor prueba la resurrección por estas palabras: "Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". No tenemos, se nos dirá, ni su sabiduría ni su autoridad.  Seguro que no. Mas allí donde he encontrado su voluntad, debo obedecer. La espiritualidad decidirá teniendo en cuenta de todo lo que la Palabra contiene. Dios juzgará los extravíos de unos y legitimará la conducta de aquellos que son fieles.

He expresado mi pensamiento y no busco la controversia, de otro modo, tendría muchas cosas que hacer resaltar. Digo pues que allí donde la voluntad de Dios es cierta, es un mal principio el pedir un texto formal. Se escapa así a la obediencia y a la fidelidad.

J.N.Darby

Revista "VIDA CRISTIANA", Año 1953. No.1.-

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