VIDA CRISTIANA (1953 a 1960)


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PELIGROS ACTUALES

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Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y  han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

 

VM = Versión Moderna, traducción de 1893 de H.B.Pratt, Revisión 1929 (Publicada por Ediciones Bíblicas - 1166 PERROY, Suiza)

 

PELIGROS ACTUALES

 

 

El Estado Moral del Creyente

 

 

Nunca insistiremos bastante sobre la necesidad de que el creyente se mantenga en un estado moral que le permita tener en todo la aprobación y la comunión del Señor.

 

Un peligro que existe hoy entre los cristianos es que hable­mos de las cosas de Dios, que nos ocupemos de ellas, sin realizar su Presencia en nuestros corazones, ni Su comunión, que lo haga­mos SIN DIOS. El fundamento, la condición, de toda actividad cris­tiana ha de ser el estado moral correspondiente. El olvido de este principio perjudica a los creyentes y puede apartarles irremediablemente del camino del Señor.

 

Llegamos a profanar las cosas santas por la costumbre de tener contacto con ellas; es decir, que cuando un cristiano   se halla en mal estado moral, cuando hay algo que reprender en su conducta o actividad, no será la costumbre de ocuparse de las cosas santas lo que le hará gozar de las mismas. Por eso, en vez de proporcionarle el gozo de su comunión por la lectura de su Palabra, Dios le cierra Su Libro, y obra en aquel creyente para que confiese sus inconsecuencias y enderece sus pasos.

 

Es, pues, un error, y también un peligro, el influenciar a cre­yentes, y sobre todo a jóvenes, para que se ocupen de un servicio en las cosas de Dios, ANTES de enseñarles y exhortarles a ejercitarse ellos mismos para hallarse en un estado  moral conveniente; y es un gran error si les llevamos a ocuparse de la Palabra de Dios para que ellos la expliquen a otros.

 

¿Cuál es la cosa más deseable para una asamblea? ¿Es que haya en ella mucha actividad o muchas demostraciones exteriores? ¡No!, hermanos. Lo que se ha de desear más es la realización de la pre­sencia de Dios. Si esta presencia es realizada, habrá edificación, pues lo que se enseñará de parte de Dios, será recibido de Su parte. Pero, para realizar Su presencia es imprescindible que nuestro es­tado moral se corresponda con la misma. La bendición divina, que dimana de la presentación de la Palabra, es inseparable del estado moral de aquellos que integran la asamblea.

 

Mezcla de Error y Verdad

 

El hecho de que el creyente pierda de vista la verdad de la Palabra, puede  llevarle a aceptar un error, y así es como uno se aparta de la Verdad. Himeneo y Fileto no habían comprendido la posición del creyente como estando muerto y resucitado con Cristo (1 Timoteo 1:20; 2 Timoteo 2: 16-18). Ellos torcían algunas Es­crituras, diciendo que la resurrección ya se había efectuado. Se apar­taban de la verdad e inducían a las almas al error. Del mismo modo oímos, a veces, a personas que hablan de tal o cual verdad cristiana, y por, este motivo se les sigue y se les aprueba. Pero basta que aquellas personas admitan un solo error para que haya peligro de que apar­ten a otras de la Verdad, como hicieron Himeneo y Fileto, quienes «trastornaban la fe de algunos.» Como se ha dicho muy acertada­mente, las peores  herejías provienen generalmente de una doctrina de la Palabra, sacada de su lugar o contexto.

 

Estemos alerta, hermanos; mezclar el error y la verdad ES LA OBRA DEL ENEMIGO, y al hacerlo, él propaga errores  que acaban por apartar a los santos de la Verdad. Concédanos el Señor una santa energía para velar y luchar para   que EN EL SENO DE LAS ASAMBLEAS, los hermanos rechacemos toda mezcla de error y de verdad, y guardemos la Verdad en toda su pureza. Velemos en cuanto a lo que leemos, hermanos. Si en un libro vemos que el error va mez­clado con la verdad, RECHACÉMOSLO SIN VACILAR: no es, no puede ser la Verdad de nuestro Dios. Si acaso estamos en contacto, o nos hallamos con un grupo de cristianos entre los cuales se tolera, o se propaga, la influencia del error sobre la verdad, DEBEMOS APARTARNOS, y cortar este contacto. Hay peligro permanente para los cre­yentes si no permanecen en la Verdad.

 

Asociaciones Mundanales y Religiosas

 

La Palabra de Dios nos exhorta, también, contra el peligro que representan las asociaciones mundanales y religiosas. Creemos, a veces, que fortalecemos el testimonio aumentando el número de aquellos que lo integran. ¡Es un error grave! Al permitirnos aso­ciaciones que la Palabra condena, debilitamos el testimonio. Nunca hallaremos una fuente de fuerza y energía espiritual en las asocia­ciones religiosas, es decir, con los sistemas de la Cristiandad; muy al contrario, es una causa de flaqueza individual, y lo es también para las asambleas La fuerza se halla en Dios solamente, y, en la práctica, únicamente en aquellos que confían sólo en Él.

 

Si meditamos acerca de Levítico 19:19, hallamos enseñanzas corrobo­radas por 2 Corintios 6: 14-17 y 7:1. Este versículo destaca tres puntos o enseñanzas:

 

1. "Tocante a tu ganado, no harás ayuntar dos animales de especies distintas" (Levítico 19:19 - VM); esto se corresponde con 2 Corintios 6:14 y 15: "No os unáis en yugo desigual con los incrédulos": son las asociaciones con el mundo.

 

2. "No sembrarás tu campo con mezcla de dos clases de semillas" 8Levítico 19:19 - VM); esto se corresponde con 2 Corintios 6: 16 y 17: " ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?... Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor": se trata de las asociaciones religiosas. No podemos servirnos de dos semillas dis­tintas en el campo de Dios.

 

3. "Nno te pondrás vestidos con mezcla de hilos", es decir, "vestido tejido con mezcla de dos materiales distintos, no te lo pondrás" (Levítico 19:19 - VM). Este mandamiento se corresponde con 2 Corin­tios 7:1: "limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu…" (2 Corintios 7:1 - VM): es la santidad práctica INDIVIDUAL.

 

• Hoy en día, y en todas partes, numerosos hermanos expresan los mismos temores y sienten la misma aflicción. Si abandona­mos el amor a Cristo, el Enemigo no dejará de presentarnos, como siendo muy hermosas y dignas de alabanza, cosas y actividades que Cristo no puede aprobar. Ejercitémonos en la piedad en las asambleas, amados hermanos; nunca fue tan necesario. Y desconfiemos de nuestros corazones, los cuales tomarían como un pretexto la flaqueza testimonio para tratar de justificar desobediencias formales. Si el Señor no nos ayuda, el mundo irá penetrando poco a poco en el testimonio, y la espiritualidad desaparecerá. No olvidemos que el creyente que pertenece al testimonio tiene una responsabilidad que no es la de aquellos que no están en comunión. Olvidar esto sería anular toda la fuerza y la significación de la separación y el precio del testimonio.

            No nos ilusionemos, hermanos. La flaqueza espiritual que va progresando en las asambleas viene del hecho de que no mantenemos la debida separación. Nos asociamos, de un modo u otro, con personas de las cuales la Palabra nos manda que nos separemos. Nos envenenamos espiritualmente leyendo libros y revistas en las cuales hay algo bueno y muchas cosas malas, y así es como nos debilitamos espiritualmente. Llegamos a carecer de discernimiento y ya no vemos las cosas como son.

            ... No perdemos de vista, tampoco, que el Señor asocia los suyos a los ejercicios y a los dolores de la Iglesia. Seamos sinceros, pia­dosos y verdaderos ante nuestro Dios y Padre. ¡Él puede perdonar, restaurar, bendecir! No llamemos BIEN al MAL y MAL al BIEN. No llamemos MENTIRA la VERDAD y VERDAD la MENTIRA. Dios es lleno de gracia y paciencia, misericordia, pero, por cierto, Su corazón sufre cuando nos ve perezosos e indiferentes a todo cuanto atañe a Su gloria. En Apocalipsis 3:19, tenemos dos declaraciones a Laodicea: "Yo reprendo y castigo a todos los que amo." (Apocalipsis 3:19). Reprendo: Si no nos ejercitamos cuando Dios nos advierte, y permanecemos indiferentes, Le obligamos a castigarnos. En la carta a Éfeso, hay una tercera declaración: "quitaré tu candelero de su lugar" (Apocalipsis 2:5). Es una realidad el hecho de que ciertas asambleas locales dejaron de exis­tir por gobierno del Señor. ¡Él no habla en vano!

            Hermanos amados, ni el abandono ni el desaliento son cosas según Dios. Aprovechemos la oportunidad de mostrar que amamos al Señor más de lo que hablamos. Si todos juntos tenemos el deseo de ser fieles individualmente, y de mantener el testimonio colectivo en obediencia a la Palabra, comprobaremos la ayuda y aprobación del Señor, y el poder del testimonio será manifestado sobre el terreno de la separación.

 

(a. r.) 1949

 

Revista "VIDA CRISTIANA", Año 1959, No. 41.-

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