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LA SABIDURÍA Y LA INSENSATEZ - Cómo podremos discernirlas (Proverbios 9)

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LA SABIDURÍA Y LA INSENSATEZ

 Cómo podremos discernirlas

(Proverbios 9)

 

 

Todas las citas bíblicas se encierran entre comillas dobles ("") y  han sido tomadas de la Versión Reina-Valera Revisada en 1960 (RVR60) excepto en los lugares en que, además de las comillas dobles (""), se indican otras versiones, tales como:

 

BTX = Biblia Textual, © 1999 por Sociedad Bíblica Iberoamericana, Inc.

 

 

Existen sobre la tierra dos grandes influencias, y todos los hombres se hallan gobernados por la una o por la otra; la primera es la SABIDURÍA, la sabiduría de Dios, es Cristo (compárese con Proverbios 8 y 1 Corintios 1:24); la segunda es la INSENSATEZ, la "mujer insensata" (Proverbios 9:13), la cual anima y conduce al mundo. Es pues de capital importancia, que cada creyente sepa discernir bajo cuál influencia se halla colocado. Ello resulta muy sencillo y fácil si consideramos bien y no olvidamos el camino que nos propone la sabiduría y el que nos presenta la insen­satez. Cada una ofrece algo para reanimar y satisfacer el corazón. La Sabiduría dice: "Venid, comed mi pan, Y bebed del vino que yo he mezclado." (Proverbios 9:5); la mujer insensata dice: "Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso." (Proverbios 9:17). Ambas brin­dan una cosa que debe dar gozo y saciedad; pero lo que la Sabiduría ofrece, lo presenta con un consejo y una advertencia: "Atended el consejo, y sed sabios...; dejad las simplezas, y vivid; y andad por el camino de la inteligencia "(Proverbios 8:33; Proverbios 9:6); veamos también sus declaraciones en el Proverbios 1:20 y siguientes, y en Proverbios 4: 20 al 27: "inclina tu oído... guarda tu corazón... aparta de ti la perversidad...". Al contrario, la locura o insensatez - es decir, el mundo - habla solamente de lo que satisface la natu­raleza y sus concupiscencias, y son cosas a las cuales - según Dios - el hombre no tiene derecho: "aguas hurtadas" y "pan comido en oculto"; meditemos también en Proverbios 5:3: "los labios de la mujer extraña (o sea el mundo) destilan miel, Y su paladar es más blando que el aceite."

 

Amado lector creyente, éste es un principio de inmensa impor­tancia: en medio de este mundo, organizado y gobernado por la Insensatez, existe un camino que la Sabiduría enseña, un camino de Dios, en el cual podemos conocerle y en el cual el sabio y el justo van adelantando y creciendo. El comienzo de este camino es "el temor de Jehová", y no hay otro; ¡sí! "el temor de Jehová es el principio de la sabiduría" (Proverbios 9:10). Si no andamos en este camino, llevaremos las inevitables consecuencias, aunque, en el fondo, ame­mos al Señor.

 

Basta considerar las consecuencias de esas dos influencias en aque­llos que se dejan llevar por ellas, para discernir cuando uno es conducido por la Sabiduría, o lo es por la Insensatez, es decir, por los atractivos del mundo.

 

Eva siguió la Insensatez cuando deseó el fruto del árbol, y "vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría." (Génesis 3:6). Si se hubiese dejado guiar por la Sabiduría, ella se hubiera apartado de la serpiente, ve­lando a las puertas de la Sabiduría, aguardando a los postes de sus puertas (Proverbios 8:34); hubiese 'dejado las simplezas, y vivido', permane­ciendo en el único camino seguro. (Proverbios 9:6).

 

Noé siguió la Insensatez cuando plantó una viña, y bebió del vino. Se embriagó, y halló que "allí están los muertos" y que los convidados de la insensatez (la mujer insensata) "están en lo profundo del Seol." (Proverbios 9:18).

 

Los hombres que edificaron la torre de Babel fueron conducidos por el mundo, por lo más insidioso y falso en su espíritu de inde­pendencia. Buscaron un centro e intereses mutuos independientes de Dios, y Le excluían.

 

Abraham, al contrario, fue guiado por la Sabiduría cuando dejó su tierra y la casa de su padre, sin saber adónde iba. También fue guiado por ella cuando permaneció en la tierra prometida como en tierra extraña, perseverando hasta el fin en aquel camino de separa­ción que revela y enseña la Sabiduría.

 

En efecto, el aspecto más característico de la Sabiduría, es que ella nos enseña la separación, presentándonos un camino nuevo y desconocido a los hombres; en cambio, la característica del mundo es que ofrece lo que satisface a los deseos carnales, lo que es com­pleta y exclusivamente para nosotros, para el 'yo'.

 

Generalmente, la influencia que nos vela u oculta el camino de Dios, o nos aparta de él, se ejerce por medio de un amigo o de uno de nuestros familiares, en quien tenemos mucha confianza, pero que halaga nuestro amor propio de una manera o de otra; así es como venimos a ser la presa del mundo, y seguimos su camino. Fue lo que le pasó a Jacob: su madre le persuadió para que empleara medios astutos y así alcanzar la bendición de su padre. Lo mismo acontece con David: la influencia de Joab le llevó a llamar de nuevo a Absalón. Y el apóstol Pedro intentó disuadir al Señor que hablaba de su muerte; pero la Sabiduría le reprendió: "¡Apártate de mi vista, Satanás! Me eres tropiezo." (Mateo 16:23 - BTX).

 

Sabemos lo que significa ser conducidos por la Sabiduría cuando somos capaces de resistir la influencia de las personas que nos ro­dean si su influencia es mala - aunque ellas nos tengan verdadero interés -. Pues hasta puede presentarse el caso que "los enemigos del hombre serán los (las personas) de su casa." (Mateo 10:36). Cuan­do hayamos aceptado realmente el principio de la Sabiduría, nos será cada día más fácil seguir su camino, y nos apartaremos más rigurosamente y con más fidelidad de todo lo que no esté conforme con el pensamiento del Señor. Tendremos los sentidos "ejercitados en el discernimiento del bien y del mal" (Hebreos 5:14), lo cual nos lle­vará, no sólo a apartar el mal en nosotros, sino también a odiar todo lo que la carne haya manchado y corrompido. Huiremos entonces del mundo para evitar contaminarnos: "No os dejéis engañar;" decía el apóstol, "las malas compañías corrompen las buenas costumbres." (1 Corintios 15:33 - BTX). Y Pablo abandonó su colaboración con Bernabé antes que aceptar la colaboración de Marcos (Hechos 15: 38).

 

"Mirad pues con diligencia cómo os comportáis, no como NECIOS, sino como SABIOS; haciendo buen uso del tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entended cuál sea la voluntad del Señor. No os embriaguéis con vino, en el cual hay desenfreno, antes bien, sed llenos del Espíritu…" (Efesios 5:15 y siguientes - BTX).

 

Traducido de "Le Messager Evangélique".

 

Revista "VIDA CRISTIANA", AÑO 1961, No. 49.-

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